
Los periodistas, las ONG y otros grupos de la sociedad civil contribuyen a crear una esfera pública democrática, a hacer visibles las quejas y a controlar el poder. Precisamente por eso están en el punto de mira de Estados y empresas que no tienen ningún interés en la transparencia. Los teléfonos inteligentes son a menudo herramientas fundamentales para la investigación, la organización y la comunicación y, al mismo tiempo, un blanco fácil para la vigilancia, la filtración de datos y la intimidación.
La independencia de corporaciones y agencias gubernamentales es un prerrequisito básico para esferas públicas creíbles y críticas. Quienes dependen de sus infraestructuras, plataformas o dinero para publicidad son más fáciles de controlar o atacar. Aquí se hace hincapié en el cifrado, la anonimización, la comunicación segura y el uso de tecnologías y servicios independientes para no ponerse en peligro a sí mismos, a los afectados y a las fuentes.